Las pequeñas manos quedaron estampadas en rosa y lila sobre una bandera argentina. En el centro, casi a la altura del Sol de Mayo, el nombre de Semper, un centro tucumano de rehabilitación que trabaja con niños y adultos con discapacidad. Días después, esa misma bandera apareció en una de las tribunas del Miami Stadium durante el partido entre Argentina contra Cabo Verde en el Mundial 2026. Lo que había surgido como un gesto para acercar a los pacientes a la Copa del Mundo terminó recorriendo las redes sociales y llegando a los medios nacionales. Del otro lado de la pantalla, los chicos reconocieron sus propias manos y sintieron que, de alguna manera, también habían estado presentes alentando a la Selección.
Johana Salamón, empleada de Semper desde 2019, preparaba las valijas para viajar a Estados Unidos cuando se le ocurrió una idea. “Antes de irme se me ocurrió decirle a una de las chicas del equipo que hagamos una bandera para que los chicos puedan participar y sentirse parte del Mundial, más allá de verlo por la tele; que se sientan parte de la pasión y que puedan llegar a la cancha”, contó en diálogo con LA GACETA.
En Semper el servicio que ofrece su personal va más allá de los tratamientos. El centro acompaña a niños y adultos con discapacidad motriz, personas con autismo, déficit de atención y otras condiciones. Muchos de los pacientes provienen de familias con escasos recursos y reciben pensiones no contributivas. Por eso, además del trabajo terapéutico, el vínculo humano ocupa un lugar central. “Nuestra premisa es ofrecer un trato personalizado, ccon la empatía que muchas veces no se encuentra en otros ámbitos de atención. Somos como una familia”, explicó Johana.
La propuesta fue recibida con entusiasmo. Los chicos comenzaron a pintar sus manos sobre la tela utilizando rosa y lila, los colores que identifican a la institución y a su logo, una representación del árbol de la vida. “Los colores tienen un significado. Más allá de la rehabilitación, tratamos de mantener y mejorar la calidad de vida que tiene el paciente”, contó. Incluso el nombre del centro tiene un mensaje especial. “Semper significa en latín rehabilitación”, agregó.
Planificación
La actividad no fue aislada. Desde el comienzo del Mundial, en la institución ya estaban desarrollando distintas propuestas artísticas relacionadas con el torneo. “Ya veníamos realizando actividades con el Mundial. Los que más se sumaban eran los chicos porque les encanta el fútbol”, comentó.
Con la bandera terminada, Johana la guardó entre sus pertenencias y la llevó hasta Miami. Cuando Argentina salió a la cancha frente a Cabo Verde, el trabajo colectivo de los pacientes tucumanos también ocupó un lugar en la tribuna. La imagen comenzó a difundirse rápidamente en las redes sociales y, poco después, fue replicada por distintos medios de comunicación.
“La verdad es que estoy sorprendida por la repercusión que tuvo la bandera. No fue algo que busqué; fue todo de manera espontánea. El fin era que los chicos sintieran de alguna manera que son tenidos en cuenta. Más allá de que se trate de un viaje para ver el partido, tiene una carga sentimental, que es tener en cuenta el lugar en el que uno trabaja, con quién está y que ellos también puedan formar parte”, expresó.
Respuesta
La emoción se multiplicó cuando las imágenes llegaron nuevamente a Tucumán. Los pacientes reconocieron en cada foto las huellas de sus manos estampadas sobre la bandera. “Ahora están muy felices con la repercusión que hubo. Vieron las fotos en la televisión y estaban orgullosos de ver sus manos en la bandera. Las madres de ellos también estaban súper felices y agradecidas”, relató Johana.